Nunca me quisieron escuchar,
hoy me piden gritar
ya no quedan mentes que deleitar.
El sonido de un juego que suena,
la mañana que pide despertar
y tu pelo no sabe donde mirar,
otra vez se roban la nada.
Ei! nos grita el viento
ya es hora de ir,
no ven que ya no queda nada por partir.
Matías Dalceggio
No hay comentarios:
Publicar un comentario